CIX
esto que fui, el sueño en tu pupila,
nocturno y delirante tras la sombra,
echado a lomos del olvido, casi bulto;
lo triste fue abrazar de nuevo el polvo,
roer los huesos fuertes de la aurora,
ajado de hambrecer a mis fantasmas,
mis penas tan al sol enverdecidas;
morir fue aquí la trampa, lo suicida:
abrí sin paz cada ventana, amé sin más el precipicio:
rumiando el corazón por tu querencia
la magia no llegó con el verano,
estuve así cuarenta noches, atado el ojo
noche a alba al firmamento, de esperarte;
estuve así más de un invierno, velando tu llegar,
negado al sueño, y así se me hizo piedra
esa tristeza, y nada pude hacer contra mí mismo,
ladrando hundirme sin remedio;
rescoldo de la brasa quedé al viento
abierto el esternón y la querencia,
mordido de saberte perdida entre lo incierto
Comentarios