CXII
escribo de las cosas que me sajan,
nublado en pesadumbres, ovillado,
estragado de morder auroras,
lo que llega primero y labra heridas;
repetido de silencios, enfiebrado,
aquí me digo que estoy solo,
más si cabe que yo mismo,
macerado en el lloraje y en la angustia,
abierto en canal como animal de monte,
recipiente de mosqueríos y maldeamores,
ladrante de no ver lo que en la bruma brama,
eso que se parece al ruido de tu paso,
nacido sabe dónde, y acercándose con calma,
esto tan de fantasma, que te invoca y no se sabe
si es nostalgia o recuerdo o la boca del delirio
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