CXIII

eres, en el espejismo de la calma,

nube que se anuncia de tormenta,

eco del resuello, lo que hiende el aire,

las interminables horas del deseo


rota el ala del espero, no te nombro,

agotada la luz de lo que duele y arde,

mordido de querencias y de olvidos,

molido de palabras, estar vivo


algo abrió mi herida sin ser tú.


recuerda los nombres dados a la noche,

las formas de encarnecer en ti

esta repetición del eco, lo que pervive,

nuestro incendio particular, ya solo mío,

el cristal que se añica de no verte

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