CXIV

eres en mi yo ausente la palabra,

no el silencio que se rasga, lo que crece,

esta conflagración de soledades,

la última imagen de la herida antes de sí:

resquebrajado el aire, añicado el deseo,

aquello que pervive y nombra lo que fuiste,

manso temblor de la entretierna voz;

mi azoro ante las luces que de ti vuelven:

aquello que se hizo de vuelo o de recuerdo,

resquicial en lo que ausencia se hace,

lo que aprieta el mandibular anhelo,

esta carne que se insecta de añorarte,

nocturna piedra en que descansa, ya sin ojo,

este huesal este nerviaje esto que enhueca

Comentarios

Entradas populares de este blog

I

II

XL