CXLIII

escribe, coloca sobre papel el ruido iniciático,

no busques la luz: provoca el incendio.

escabulle el ojo, astilla espejos, holla brumas,

lo triste que te encarna se retuerce,

relincha encabritado de saberte,

apezuña su rebuzno en tu silencio:

mira su tropezar, su giro de trompo sin centro gravitatorio;

mira la devastación en torno suyo,

ahinójate sobre los cojines del miedo:

recuerda que esta carne es precipicio,

lava, principio de catástrofe, terremoto;

es aquí donde principia la sombra:

nada tiene forma, se le dislocan los huesos a la tristeza,

escribes tu nombre sobre mi nombre y cae la noche

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