CXLIX

 este invierno que zarpa hacia lo sueño,

noche o mar picado, monzón,

esto como espejo que se opaca,

lo brutal del aguacero, o la tersa niebla:

respiro apenas, vaharada final.

algo como de isla o de caverna

me sostiene sobre el tedio,

milimétrico, irreal, casi delirio;

aquí está la última orilla del invierno: blanca,

rugiente y caótica en su danza;

largo será este siglo sin tu nombre:

esperar, en el desahucio, tu llegada,

nave de guerra, promesa derrotal:

equidistante ahora del ayer y el infinito

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