CXLV

en la profundidad del hueso, te sueño.

nada tengo, solo el fruto de la ausencia,

esta conjugación irregular del fuego,

lo que susurra en el disloco;

roído el palabrar te sé silencio casi,

alba primera de mi deseo:

mía es la muerte, el ahogo de perderte.

mío es el crepitar de las horas

aquí donde la luz se enturbia,

relincha encabritada y huye;

lo lluvia, lo terremoto, lo catástrofe,

echan sus carnes sobre mi pecho:

no hay modo de llevarlos a otro sitio,

enraizados sus belfos a mi duelo

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