CXVIII
eco de la luz te sueño,
novena flor de mi silencio:
espina en llama, umbral del grito;
llegado lo que aturde,
recorres las faldas de la ausencia;
al fin llegas a la costa,
mordida por asombros:
mi sombra se enmaraña de nombrarte,
abren su alar los cormoranes,
remando contra el aire;
la noche se remansa y piensa en ti,
estruenda a susurros caracolas:
nadie sale al encuentro de tu sombra,
escribe cartas de amor para las llamas
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