CXXIV

 esto que bruma llega, y nombra,

noche a noche, oficiante puntual cura,

el verbajal donde tu risa aún arde,

lo humo que cuchilla rasga el ojo,

rescoldo de otras horas:

aquí se hunden mis silencios,

mi certeza más ufana, lo que en pie

mira como buscándole horizontes 

al delirio o a esta furia de andar mudo,

roto el palabrar para invocarte, lluvia,

lágrima, vaporosa evocación, sudor;

esto que a gotas huye carne abajo:

no habrá después que nos rescate,

esto se acaba y nos consume, y no hay a donde

Comentarios

Entradas populares de este blog

I

II

XL