CXXIX
esto de echarse a andar sobre malmontes,
nubecerse el ojo en suspirajes,
empedrarle sendas al deseo,
lo que me enturbia carne y sueño,
rugiendo te haces de vigilia,
articulada tu palabra en mis falanges,
mi corazón relincha sin corral que lo contorne;
molido a trotes me levanto:
algo de mí sigue contigo,
recuerdo o cosa ida, de mí aorfandado,
largo en su cordilleral fantasma,
eso que fui cuando aún estabas,
no la sombra o el resuello, lo que aún ladra:
este embriagarse a solas al inventar tu aroma
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