CXXV
estar y no: morderle carne a la derrota,
negarle el saludo a lo que duele,
estibarle canciones al recuerdo,
leer tu nombre en cualquier muro,
reír como el que a fuerza de llorar
acaba por soltar la carcajada.
más tarde pensaré que fui de humo,
mota de polvo que limpió la lluvia:
aquí diré que te he soñado,
rumiando padeceres de vigilia,
lastrado por la sed y por el celo;
estos sueños querré que fueran ciertos,
nubes diluviales que me inunden,
el suave resplandor de lo nostalgia
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