CXXVII
es mi palabra la que mordida de fantasmas,
negada de alarido, afonida en ti,
escarba, ya topo deslumbrado por el día,
lampareado armadillo: en desastrada huída,
resollante: carne que pospone el sajo.
así de oscuridad bañado su rumiaje,
mienta de ti lo aroma, lo sin forma que le fuiste:
mermado de rabiares y vehemencias,
afiebrado, deliral, como poseso,
repetido en el eco, ótico narciso,
llagado en recordares nostalgiantes,
escarba nube adentro, se dice que está vivo,
niega su condición de espectro,
espera el retorno de la luz de la que huye
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