CXXXII
en toda sombra, la sospecha de tu aroma,
nada en el espejo, sin embargo, nada:
el aire en todo caso serpenteando por la ausencia,
la clara condición de estar fantasma,
roído el corazón por los deseos;
astillado de sal el palabrario, de no llamarte:
más tarde o más temprano me haré nada,
me hará falta rabiar, o hacer como que tengo calma,
algo saldrá de mi como sin causa,
reiré tal vez si queda aliento.
lo cierto es que se enreda tu nombre en mi garganta,
envuelve carne y hueso y se acicala,
navega sangre adentro, acorsariado,
envuelto en nostalgiares que se enconan
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