CXXXIX
en tu silencio creció la noche,
noveno estruendo en la caída,
el anuncio del desgarre,
lo que sin sutura se emponzoña;
recogerás los frutos del incendio,
ascuas aún, peces en tu mano:
moribundos aleteos en desbocada huída.
mordido de alacranes o recuerdos
algo lamentaré a la sombra de la tarde,
resquicios buscará la aurora,
la más breve manera de hendir la carne,
este polvoso templo en abandono
(no encontrarás en sus muros mi nombre),
esta piedra sacrificial para tu beso
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