CXXXVII

 en todo calendario, en toda trampa,

navega tu silencio por mi sangre;

en el próximo crepúsculo he de nombrarte,

leeré entre los pliegues de la noche,

recordando, como en un espejo de agua,

aquel instante primordial, el estallido,

mi descenso privado a los infiernos.

mi palabra reinará sobre tu ausencia,

alta será la incertidumbre,

rijoso el fuego entraña adentro,

larga la canícula del deseo,

este abrir y cerrarse de mis venas,

nocturno animal me iré alejando,

espinado del silencio donde yaces

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