CXXXVIII

esto que me rebulle bajo el hueso, adentro:

niebla, espinajal donde reposo, ensangrecido;

esto que de dar vueltas se me encarna,

laberinto, llaga recién abierta, lo que aúlla:

reirás cuando la noche escampe,

abierto el cortinaje de tu pecho,

mirando hacia el ayer que se evapora.

más bien sabrás que estoy desierto,

ardiendo al sol de aquel verano,

roído de la voz hasta el murmullo,

latiendo un corazón que me es ajeno,

es de otro costillar que ya no es mío:

no tengo más relincho que este grito,

este mal resollar mientras deliro

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