LXV
en mi pupila arde, resina, tu recuerdo
nace un árbol de pan donde súbita
estalló cristalina tu risa manantial
llueve otra vez sobre mi ensombrecida carne
repito, hechicero, la palabra ida
abro puertas y ventanas, saludo al polvo
más valdría soñar que soy espina
más valdría atarme el ladrido que aún empuño
ahora sé que es el delirio, que no existió tu beso
recuerdo ahora que naufrago en casa de espejos
laberinto, horizonte ensortijado
entonces vuelvo a cerrar los ojos
nudecido suelto amarras a la oscuridad
esta oscuridad donde no hay nombre tuyo
ni sonido ni luz ni humedad que te sospeche
Comentarios