LXXI

 esta madrugada he vuelto a tocar

no tu piel, la silueta que conservo del recuerdo

esta madrugada esta oscuridad en este mundo

labro sin roca las desvanecidas formas:

algo que se parece al amor al fuego

mi pecho abierto como un ojo abierto

mi ojo herido como por un relámpago

aquella flor que sin saber de otoños

refugió en su polen tu palabra

lo que escribo sin fatiga, aquel beso

esta voz como un hilo que se tensa

nuestro pedazo de mundo que se diluye

espejo agua que se evapora que no dice adiós que se desploma

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