LXXVII

 este ruido, el espejismo: lo que sueño

nubarrón o encrespecida mar;

el ojo abierto de tu ausencia, abierto:

libre puerta, ya sin goznes


rosa o lengua del incendio, lo que callas

ahora cadalso, amago de promesa:

mi carne hecha lágrima, cercana al polvo

mientras el ruido, lo que sueño en el espejo

abre su grieta, cultiva el musgo


retoño lo que somos que soñamos y no fuimos

lo que arde sin llama cuando partes


esto que cruje y avanza por mi pecho,

naufragando con desgana, adormecido:

esto que a tientas se desangra y muerde y nada

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