LXXXV

 entonces fuimos la suave herida

nuestro cadalso enflorecido

el cristal donde el horror fue bello

luego nada, la llegada del invierno

roto el costal del deseo

abierto en canal el cuerpo del pasado

mugiendo desaforado toro al sol

Comentarios

Entradas populares de este blog

I

II

XL