XC

 el dilema es andar vivo, lenguaraz:

necesitado de sombra en lo cemento

estragado de sol y de sequía,

lengüeteado en el pecho por el ahogo,

¿recuerdas? el canicular sofoco y sin gota

algo como tener la sal dormida en lo que sangra,

morir y no morir, andar a salto de indefensión,

más ave de corral que cetrero al vuelo;

algo como dolerme la pupila de no verte,

resfriado de todas tus ausencias, afiebrado;

lo que enceniza mi palabra es otra cosa:

este malabar entre olvidarnos y siempre no,

negar, entre las brasas, el campo en roza,

esto de hacerle nudos al vestido de la parca,

de sobornarle un beso, un zapateado, y no

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