XCIII
eres en mi laringe casi un grito
nada más que aullido
el relámpago que cruza hace siglos
la oscura bruma de mi carne
roído de silencios llamo
a puertas donde tu nombre
mitad ausencia mitad fuego relumbra
mira la quebrazón de huesos
aquí en donde no te hallo pero busco
rabioso y confuso tu silueta
lo mío es huir de entre la lluvia
escarbarle el centro a las heridas
negar que te esperé a deshoras:
eso que fui cuando tú eras
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