XCVII

 esto que ya no soy, que se descarna ya sin grito

no el fantasma que se quedó soñado

en un rincón de la hojarasca,

lamiéndose la herida o el filo del cuchillo

royéndole las grietas a este que no soy

a esto que resquebrajado cruje

mitad a solas a medias desamparado


metido el cuero en hoyancos desidiosos

apresurado, torvo, casi apenas sospecha de retumbo

rota la palabra que nombra tu ajenitud

lo que se me agazapa entre las cuitas

este modo de habitar en la añoranza sin barullo

necesitado de estar ya no sin ti, apenas solo,

esto de hundirse en los espejos, costra o escama a punto de caída

Comentarios

Entradas populares de este blog

I

II

XL