XCVIII

 esto sin cuerpo ya, que se marchita:

navaja sin su filo ni carne donde hundirse;

esto que escuece en mi costado

lo que me incendia a trompicones


revés de tu decir no es mi silencio:

aquí todo es carroña, hasta el recuerdo


mi casa es un barrial donde no llegas

mordida de la fiebre o del deseo:

aquí todo es cristal sin su reflejo

reflejo que sin luz se teje sombra


lo cierto es que no sueño con lo nuestro

el tierno apalabrarse sin futuro

nadar en la corriente hacia su centro

esto que ya sin cuerpo se hace polvo

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