XXII
este ejercicio para sobrellevar el desconsuelo
nutria que escapa por las corrientes del deseo
este nudo en el núcleo de la duda, palpitante;
la calma brujular antes del alba
ríes, en el centro del recuerdo, ríes
armada de nada más que tu sonrisa
me tomas por asalto, ejército, marabunta;
mi carne está cansada de morirse
agusanada, pútrida, casi abono
recuerda sin embargo tu desembarco de ternura
la danza enfierecida en los márgenes de la noche,
el círculo donde volvió a reposar el fuego
no olvides el humo que envuelve nuestra ausencia
este ejercicio de sobria dolencia, de enferma lucidez
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