XIII
eres, amor, el colmillo que me acecha
no hay verbo conjugable que te abarque:
el aroma de tu flor es un estallido
rompe mi cuello, amor, dame el espasmo
agótame como se agota un río, quiebra
mi cauce, la voluntad del espejismo,
muerde los talones de mi angustia, corazón,
ahógame, no permitas que cruce las aguas
residuales del deseo, que no llegue a mi garganta
la primera gota de embriaguez, que no recuerde
el suave palpitar de la nostalgia,
no me des otro nombre, no me arrojes
entre espinos, corazón: ya he abierto mi pecho a tu verano
Comentarios