XIV

 es en tardes como esta cuando mejor te invento,

novedosa en el palpitar de tus embrujos,

el arco doble de tus cejas enfila sus dardos 

lánguidos, certeros, a la diana central de mi deseo

Recojo tus momentos mejores y con ellos formulo

acaso una pregunta que ha de ser respondida por el eco

más aún, con la arcilla que de ti queda, 

moldeo las manos que sostuve y sus diez uñas

afiladas uñas para la nostalgia de mi espalda


respiro: el alba se acerca otra vez con su jauría ciega

lenta, entorpecida, deja jirones suyos entre espinos

escribo que te invento en esta tarde

no hay mística en ello, acaso la nostalgia que se arrastra

entre mis huesos, y me muerde y me hace beber 

         [de nueva cuenta su veneno

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