XXV

 eres dolencia en el coxis del amor propio

nueva torcedura del talón de Aquiles del deseo

el punto donde el acero tiembla de miedo


la brisa que hará arder mis sombras;


rompe cada guijarro donde mi voz se refleje

arroja al agua todo lo que en tus manos

mi nombre repita: olvídame en tu sangre


más allá de la línea tornasolada del horizonte

abre sus ojos un halcón hambriento

(recuerda que estoy ebrio, que te sueño)


llaga, creces en mí: desde la herida te llama

esta carne enceguecida de verte a cada destello;

nervadura febril del paranoico, amor

estállame en tu beso, dame la roca, esta muerte

ante tu labio

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