XXVI

 en el filo del agua, arrodillado

nebuloso, pleno de amarga sed

esquivo el beso de los equinoccios


la caricia estival de cada invierno


rompe, amor, bestia de abandono, mi delirio,

acuna entre tus garras mi deseo,

mi alba desvencijada, enceguecida

mi grieta en el vuelo primordial


aquí, de pie frente al silencio

repito el silabario alegre de tu nombre

le doy un largo trago a mi tristeza


en las ruinas de mi casa dormitan predadores

nocturnas bestias que enarbolan su hambre

en el filo del agua, y yo, arrodillado, nebuloso

   [pleno de amarga sed te invento

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