XXXVIII
esta comunión de fracasos y desencuentros
nadie podrá revocarla, solo nosotros;
esta tregua que se agota como se agota
la furia de un caballo en la batalla o en la huida
recuerda que estamos hechos de nudos
acendradas hebras de olvido:
madurados frutos en la rama del deseo
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